Alejandro Paredes Sánchez
Dietista-nutricionista especializado en clínica
En mi enfoque en consulta como dietista-nutricionista, no se trata solo de seguir una dieta temporal, sino de aprender a comer de forma consciente y autónoma, con herramientas que te permitan cambiar tus hábitos y adoptar un estilo de vida saludable.
Todo plan debe adaptarse a tu contexto personal, reconociendo que la alimentación no solo depende de calorías, sino de factores sociales, psicológicos y cotidianos. Buscamos un espacio de diálogo, sin juicios, donde la nutrición sea algo realista y sostenible.
Además, me comprometo a mantenerme actualizado, ofreciéndote toda la información más reciente y relevante sobre tu caso, para que siempre cuentes con las mejores recomendaciones basadas en ciencia.
¿A quién van dirigida mi consulta?
¿Cuándo buscar a un Dietista-nutricionista?
Control de peso y composición corporal: Orientación para lograr un peso adecuado, incluyendo el manejo de sobrepeso y obesidad, aumento de la masa muscular o reducción de grasa corporal de manera saludable y sostenible en el tiempo. Sin recurrir a dietas extremas, ni por restricciones ni por excesos, teniendo siempre el foco en la salud.
Problemas digestivos: Malestar o trastornos gastrointestinales, como el síndrome del intestino irritable (SII), SIBO, estreñimiento, diarrea, acidez estomacal, hinchazón abdominal frecuente, infección por H. Pylori,
Alteraciones en analíticas: Carencias de vitaminas y minerales, como anemia por deficiencia de hierro, deficiencia de vitamina D o calcio, entre otros nutrientes esenciales, colesterol elevado, triglicéridos o LDL elevados, enzimas hepáticas alteradas, hipo/hipertiroidismo, etc.
Alergias e intolerancias alimentarias: síntomas relacionados con la ingesta de alimentos específicos, como intolerancia a la lactosa, celiaquía o alergias alimentarias que causan malestar o reacciones adversas.
Enfermedades autoinmunes: Afecciones como la enfermedad celíaca, artritis reumatoide, lupus, o tiroiditis de Hashimoto (hipotiroidismo), que pueden beneficiarse de una dieta específica para controlar la inflamación y mejorar la calidad de vida.
Enfermedades crónicas: Condiciones como diabetes, hipertensión, enfermedades renales, hepáticas o cardiovasculares que requieren una alimentación adecuada para su manejo y control.
Dietas vegetarianas y veganas: Planificación y seguimiento de una alimentación basada en plantas, asegurando una ingesta equilibrada de nutrientes esenciales como proteínas, hierro, calcio, vitamina B12 y ácidos grasos omega-3.
Recomendaciones en etapas especiales: Menopausia, envejecimiento, embarazo o lactancia, donde es fundamental ajustar la alimentación para cubrir las necesidades nutricionales específicas y prevenir riesgos.
Mejora del rendimiento deportivo: Optimización de la dieta para mejorar el rendimiento en actividades físicas, tanto para deportistas de élite como para quienes practican ejercicio recreativo.
Síntomas físicos relacionados con la alimentación: dolor de cabeza, fatiga, mareos, problemas en la piel o caída del cabello que pueden estar asociados con una dieta inadecuada o deficiencias nutricionales.
