Inma González Aracil
Psicología para niños y adolescentes
Mi trayectoria en el campo de la Psicología Infantil y Juvenil se distingue por un enfoque caracterizado por la creatividad, la flexibilidad y la empatía. Desde esta perspectiva, mi principal objetivo es satisfacer las necesidades individuales de cada niño o adolescente, basándome en el respeto y el amor incondicional.
Otorgo a los niños y adolescentes el espacio y la libertad para expresarse tal como son, creando un ambiente de confianza y diálogo genuino. A través de esta apertura, se establece un vínculo sólido que facilita el proceso terapéutico.
Utilizando herramientas terapéuticas adaptadas a su nivel de desarrollo y comprensión, guío a los niños y adolescentes en su crecimiento emocional y personal.
¿A quién va dirigida mi terapia?
Niños y Adolescentes: para abordar problemas como los miedos, los problemas de comportamiento, los trastornos del desarrollo, los problemas escolares y las dificultades familiares.
Familias: tratamos temas como relaciones familiares, dificultades en la comunicación, educación parental, conflictos de pareja y trastornos alimentarios
Adultos: útil para aquellos que enfrentan desafíos como la ansiedad, la depresión, el estrés laboral, los problemas de relación, la gestión del dolor, el duelo y la pérdida
Grupos: ofrezco terapia de grupo para niños y adolescentes, charlas y talleres para padres.
¿Cuándo buscar a una Psicóloga Infantil?
Ansiedad y Miedos: sentimientos de preocupación, nerviosismo o miedo excesivo.
Problemas de conducta: agresividad, impulsividad, baja frustración, problemas para seguir las normas.
Dificultades escolares: dificultades de aprendizaje, falta de concentración, bajo rendimiento escolar, problemas de adaptación al ambiente escolar.
Trastornos del desarrollo: trastornos del espectro autista (TEA), trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastornos del desarrollo del lenguaje.
Problemas emocionales: tristeza, depresión, sentimientos de culpa, baja autoestima, inseguridad, dificultades para manejar sus emociones.
Problemas de relación: aislamiento, dificultades para relacionarse con compañeros, problemas de habilidades sociales, acoso escolar (bullying), conflictos familiares.
Trauma o experiencias estresantes: experiencias traumáticas, como la pérdida de un ser querido, el divorcio de los padres.
Problemas de alimentación o sueño: dificultades para comer, falta de apetito, problemas de sueño, pesadillas o terrores nocturnos.
Síntomas físicos: la ansiedad y otros problemas emocionales también pueden manifestarse a través de síntomas físicos, como dolores de cabeza, dolores de estómago, problemas para dormir, fatiga o tensión muscular.
